viernes, 1 de septiembre de 2017

Aventura gaditana

Después de nuestra ruta por la Toscana, decidimos buscar un destino más relajado (si es que se puede hablar de relax con estos monstruitos). Así que se nos ocurrió visitar un lugar de superplayas dónde ni habíamos estado: Caiiiiiiiiii!

Vinimos hace 2 días y podemos decir que hemos tenido mucha suerte con el tiempo: calor pero sin agobiar. Nos hemos alojado en una casita rural en Los Caños de Meca, en en el parque natural de Las Breñas. Es verdad que en esta zona se respira un ambiente un tanto hippie y no está masificada.  

El primer día visitamos la playa de los Caños, ya que nos podemos acercar caminando. Es una playa muy rocosa en la orilla, lo que la hace un poco incómoda al entrar en el agua con las peques. Pero a cambio no hay mucha gente. Tienes una vista preciosa del faro de Trafalgar.





Y después cervecita y comida vegetariana en un restaurante flexitariano que está en un  conjunto de tiendas situado en una finca al lado de la casa.

Por la tarde, nos acercamos a comprar a Barbate. Es un pueblo marinero bastante más lleno de turistas copando las terrazas de los bares. A ver si nos acercamos otro día  con calma. Por la noche cenamos en una pizzería situada en la finca que os hemos comentado  (pizzas en horno de leña muy buenas). De paso, compramos unos vestidos hippies a las peques en una tienda de la finca, ya que estaban como locas con la ropa de allí. 

Al día siguiente nos acercamos en coche a la playa del Palmar, pero sólo para visitarla. Tremenda, muy llana y larguísima. Tenéis un montón de chiringuitos y ventas para tomaros algo, por si nos lee algún fan del pescaíto frito. Nos gustaron mucho las ortiguillas (anémonas rebozadas).

Por la tarde decidimos acercarnos a la famosa playa de Bolonia de la que todo el mundo nos ha hablado. Tenemos que decir que la fama es merecida. Una playa ancha con arena fina, y la temperatura del agua buenísima. Es verdad que hace bastante viento, pero eso no desmerece el sitio. Se puede pasear hasta las dunas de arena junto a la colina donde acaba la playa. Y es cierto que el atardecer es espectacular,  con el sol ocultándose  tras la colina.










lunes, 28 de agosto de 2017

Venecia!!!!

Y por fin llegamos a nuestra ciudad fetiche, la Serenísima. Hemos pasado 3 días maravillosos, alojándonos en un apartamento situado en el Canareggio. La verdad es que nos vino genial para tener espacio donde descansar con las peques, y hacer algunas de las comidas allí. 

Hemos recorrido sin prisas la ciudad, disfrutando de pasear sin rumbo fijo. Hay que decir que las peques se lo han pasado genial en esta ciudad sin coches: viendo pasar las góndolas y barcas desde los puentes, corriendo en las plazuelas (Iris siempre detrás de una paloma), recorriendo el Gran Canal en vaporetto...

Salvo el último día, en el que el bochorno se apoderó de la isla, el tiempo nos ha favorecido. Sobre todo por las tardes, que es nuestro momento favorito para pasear.

En este viaje hemos descubierto la zona de Santa Elena y La Biennale, donde hay parques estupendos para las enanas. Nos quedan pendientes las playas del Lido para otra visita. 

Y esta vez, nos han acompañado en nuestra visita nuestros amigos Cande y Jesús, lo que hizo nuestro viaje todavía más especial (los pobres han aguantado estoicamente a nuestros terremotos sin perder el humor).












Vuelta en Vaporetto











Plaza de San Marcos







La zona del mercado de Rialto (donde puedes encontrar los mejores sitios para tomar el famoso Spritz a precio asequible, y también donde se concentra la marcha nocturna los fines de semana):






La Iglesia de Santa María de la Salud 



Puente de la Academia y sus vistas




Paseo en góndola incluido





Nuestras peques con sus máscaras venecianas



Y ante todo, mucha hidratación! 


Conclusión: ha sido un viaje agotador pero maravilloso. Y esperamos que sea el principio de una larga lista.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Certaldo y San Gimignano

Como mis hijas son muy buenas hermanas lo comparten todo, así que ya que Iris estaba mejor, Alma decidió ponerse también malucha. Así que nos quedamos un día entero en casita para que se recuperara de la fiebre. Gracias al antibiótico, al día siguiente ya estaban las dos estupendas, y decidimos acercarnos a ver alguno de los pueblos de la zona.

Habíamos pensado en pasar la mañana en San Gimignano, pero no había quién aparcara, así que decidimos acercarnos al pequeño pueblo de Certaldo. El casco antiguo está amurallado y enclavado en lo alto de una colina. De hecho, se accede a través de un funicular que sale cada 15 minutos. Es chiquitito pero con mucho encanto, con todos los edificios perfectamente conservados.














Después de comer, decidimos probar suerte de nuevo en San Gimignano, y comprobamos que por la tarde es mucho más fácil aparcar y el pueblo está menos invadido. Desde lo lejos, puedes distinguirlo por sus altas torres, que nacen en lo alto de las colinas. Tiene una presencia imponente cuando te plantas en la puerta de su muralla. Y sus calles medievales, bien podrían aparecer en un episodio de "Juego de tronos". Sólo le sobran turistas. Pero es un imprescindible, digno representante de los pueblos amurallado toscanos.















Y con esta visita, nos despedimos de la Toscana para regresar a una de nuestras ciudades favoritas: Venecia!!!!