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miércoles, 23 de agosto de 2017

Certaldo y San Gimignano

Como mis hijas son muy buenas hermanas lo comparten todo, así que ya que Iris estaba mejor, Alma decidió ponerse también malucha. Así que nos quedamos un día entero en casita para que se recuperara de la fiebre. Gracias al antibiótico, al día siguiente ya estaban las dos estupendas, y decidimos acercarnos a ver alguno de los pueblos de la zona.

Habíamos pensado en pasar la mañana en San Gimignano, pero no había quién aparcara, así que decidimos acercarnos al pequeño pueblo de Certaldo. El casco antiguo está amurallado y enclavado en lo alto de una colina. De hecho, se accede a través de un funicular que sale cada 15 minutos. Es chiquitito pero con mucho encanto, con todos los edificios perfectamente conservados.














Después de comer, decidimos probar suerte de nuevo en San Gimignano, y comprobamos que por la tarde es mucho más fácil aparcar y el pueblo está menos invadido. Desde lo lejos, puedes distinguirlo por sus altas torres, que nacen en lo alto de las colinas. Tiene una presencia imponente cuando te plantas en la puerta de su muralla. Y sus calles medievales, bien podrían aparecer en un episodio de "Juego de tronos". Sólo le sobran turistas. Pero es un imprescindible, digno representante de los pueblos amurallado toscanos.















Y con esta visita, nos despedimos de la Toscana para regresar a una de nuestras ciudades favoritas: Venecia!!!!

lunes, 21 de agosto de 2017

Siena y paseo campestre al atardecer

Teníamos un buen recuerdo de esta ciudad, así que decidimos acercarnos de nuevo, y no nos decepcionó.

Siena es una ciudad fortificada entre colinas. Preparaos para sus escalinatas y cuestas, con cientos de callejones que conducen a plazas llenas de luz. El problema es el mismo que en Florencia, la enorme cantidad de turistas.







Es obligatorio visitar la preciosa Piazza del Campo, que la mayor parte de la gente conoce por las carreras de caballos que se celebran en ella en Agosto. Resulta curioso su suelo en cuesta a modo de embudo, que desemboca frente al Palazzo Pubblico. Es una plaza medieval que deslumbra según accedes a ella.





A continuación nos acercamos al Duomo. La fachada de la cátedral es deslumbrante con el mármol blanco y negro reflejando la luz, y las imágenes doradas de la coronación de la Virgen. Quizá porque se abre a una plaza se hace más impresionante que la de Florencia. Como íbamos con las peques y estaban cansadillas de la caminata, no entramos al interior  (queda pendiente para la siguiente visita). 






Después continuamos dando un paseo por la ciudad y decidimos regresar para que las peques descansarán.




Por la tarde, decidimos dar un paseo alrededor de Galenda. La verdad es que los atardeceres en los paisajes de la Toscana invitan a sentarse sin prisa para contemplar cómo el sol se esconde entre las colinas sembradas con viñedos y olivos.










domingo, 20 de agosto de 2017

Comarca del Chianti

Tras pasear por la mañana por algunos rinconcillos de Florencia, recogimos nuestro coche de alquiler e iniciamos nuestro camino hacia la región del Chianti.

Adiós bella Florencia!!!


Es una lástima que nuestras cutrecámaras del móvil no puedan reflejar lo bonita que es esta zona: Montes y colinas donde se alterna el bosque mediterráneo con las tierras de viñedos, y los ya consabidos cipreses que caracterizan la Toscana. Todo salpicado por pequeños pueblos de piedra amarillenta construidos entre las colinas, en los que el tiempo parece haberse parado. Parece un tópico de las guías de viaje, pero es totalmente cierto que sus habitantes viven sin prisas, charlando amigablemente por las callejuelas y plazas, como si el ritmo del resto del mundo no fuera con ellos.

Y por fin llegamos a nuestro destino: Galenda, una pequeña aldea reconstruida en el término de Radda in Chianti. Sólo tiene 15 habitantes permanentes, y el resto somos turistas de paso. Sólo podemos decir que es una joya escondida. Los coches quedan en una zona de aparcamiento junto a la piscina, así que te mueves por pequeños senderos entre las casas, rodeados de árboles y flores. Parece de película, con mariposas acompañándote por el camino (también mosquitos, no creáis que iba a ser todo perfecto).






No hay ruidos, salvo los pájaros y las pisadas de la gente al pasar.

Nos alojamos en un apartamento en la planta baja de una de las casas. La verdad es que la casa está de maravilla, y es muy cómoda para venir con peques.

Por la tarde hicimos compra en el supermercado de Radda, y decidimos visitarlo con calma al día siguiente.

Radda in Chianti es un pueblo pequeño precioso. Lo recorres en una tarde, que es el momento ideal para visitarlo, y así contemplar la puesta de sol desde sus miradores.





Las pequeñas calles empedradas son un laberinto de escaleras, cuestas y pasadizos subterráneos medievales. Y a pesar del turismo, se sigue respirando esa tranquilidad que os contamos. Aprovechamos para que las peques jugaran un poco en el parque del pueblo, y cenamos en uno de los restaurantes.




A todo esto hay que añadir que las peques han decidido que nuestras vacaciones no sean nunca tranquilas, así que Iris ha tenido a bien pillarse una faringitis con fiebre para que su mami no pierda la vena pediátrica. Así que os podéis imaginar las nochecillas que llevamos. En fin...